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Información de la ECCO (Organización Europea de Crohn y Colitis) sobre el COVID-19

última información que ha publicado la ECCO (Organización Europea de Crohn y Colitis), sobre la relación de los síntomas en pacientes de EII y la administración de tratamientos:

¿Hay que desalentar a los pacientes de EII estables a ir los hospitales de día?

Sí, si el COVID-19 está presente en sus ciudades.

Las estadísticas disponibles son claras: cuando comenzó la epidemia de Wuhan (China), de 138 pacientes infectados, se sospechó que 57 (41,3%) se habían infectado en el hospital. De ellos, 40 eran profesionales de la salud y 17 eran pacientes que estaban hospitalizados por otras razones. Por lo tanto, a los pacientes con EII se les debe aconsejar: i) tener una reserva de medicamentos en casa; ii) cambiar a medicamentos de autoinyección subcutánea para evitar las citas en el hospital; iii) limitar las salidas de casa; iv) evitar las multitudes, en la medida de lo posible (recomendaciones de los CDC).En el caso de citas/tratamientos críticos en el hospital, se debe aconsejar a los pacientes que practiquen medidas preventivas para el COVID-19: lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la tos o el estornudo en un pañuelo y tirar el pañuelo a la basura para luego limpiarse nuevamente las manos y evitar el contacto cercano con otras personas. El medio de transporte de los pacientes al hospital también es importante: los pacientes deben evitar los autobuses y los trenes, especialmente en horas punta. Dado que la edad puede ser un factor clave, se desaconsejarán las visitas al hospital para los ancianos.

¿Puede el coronavirus COVID-19 camuflar los síntomas de EII (porque los suyos se parezcan) o inducir un brote?

Según las pruebas clínicas y científicas, los síntomas más comunes de COVID-19 son fiebre, fatiga, tos seca, mialgia y disnea. Sin embargo, también pueden aparecer dolor abdominal, diarrea, náuseas y vómitos con menor frecuencia. La familia de los coronavirus causa tanto enfermedades gastrointestinales como respiratorias.

El SARS-CoV-2 está presente en cantidades sustanciales en las heces de los casos de los pacientes de COVID-19. Un reciente informe demostró que la diarrea era el síntoma de inicio de la COVID-19 en un paciente varón joven. Este caso puso de relieve la posible implicación del sistema gastrointestinal en la transmisión del SARS-CoV-2. Las pruebas actuales no apoyan que la infección por COVID-19 sean una causa de aparición de brotes de enfermedades inflamatorias intestinales. Sin embargo, esta situación no sería inesperada, ya que incluso sin causar infección gastrointestinal, el H1N1v se asoció con brotes leves durante la primera semana de infección viral, principalmente en pacientes con colitis ulcerosa.

¿Los pacientes con EII que tengan un tratamiento inmunosupresor/inmunomodulador tienen mayor riesgo de contraer COVID-19? ¿O están en riesgo de un curso más severo de la enfermedad?

Los pacientes con EII no corren un mayor riesgo de contraer el COVID-19 y los datos relativos a los pacientes inmunomodulados o inmunodeprimidos y a la infección por el SARS-CoV-2 son escasos. Los ancianos y aquellos con comorbilidades (enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas, hipertensión y cánceres) están en riesgo de infecciones más graves y tienen mayores tasas de mortalidad (10,5%, 7,3%, 6,5%, 6,0%, 5…). Como el riesgo de infecciones graves (como las infecciones respiratorias) es ligeramente mayor en los pacientes sometidos a inmunosupresión o a terapias biológicas, se espera que ocurra lo mismo en las infecciones por SARS-CoV-2. Y, aunque los datos son todavía limitados, parece que los grupos con inmunosupresión relativa, como los niños muy pequeños, las mujeres embarazadas y los pacientes con VIH, no parecen tener un mayor riesgo de complicaciones (Asociación Británica del VIH, BHIVA). Se debe prestar, sin embargo, especial atención a los fumadores si hay pruebas de una alta susceptibilidad al COVID-19. Esto está probablemente relacionado con el hecho de que el tabaco aumenta la expresión genética de la enzima convertidora de angiotensina, el receptor de unión de este virus.

¿Cómo podemos reducir el riesgo de contagio de COVID-19 entre los pacientes de EII?

Debido a que el SARS-CoV-2 se replica eficientemente en el tracto respiratorio superior, los individuos infectados producen una gran cantidad de virus en esta región durante el período inicial de los síntomas (cuando ni siquiera se tiene todavía la enfermedad como tal). En esta etapa, debido a la ausencia de síntomas, las personas mantienen sus actividades habituales, lo que contribuye a la propagación de la infección . Como todavía no se dispone de una vacuna segura, la reducción de la exposición al SARS-CoV-2 es la clave para disminuir el riesgo de infección:

  • evitar el contacto con personas infectadas.
  • evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sin lavar.
  • limpiarse las manos a menudo lavándolas con agua y jabón durante al menos 20 segundos. O usar un desinfectante de manos que contenga entre el 60% y el 95% de alcohol. Este procedimiento es especialmente importante después de ir al baño, antes de comer y después de toser, estornudar o sonarse la nariz. Si las manos están visiblemente sucias, se debe usar agua y jabón. Siempre que sea posible, se deben reducir los esteroides ya que pueden aumentar el riesgo de infecciones graves.

¿Deberían los pacientes con EII dejar de tomar el tratamiento inmunosupresor/inmunomodulador durante la infección por COVID-19?

Esta medida no sería útil en los pacientes leves o moderados debido al período de tiempo que estos productos se mantienen en nuestro organismo tras dejarse de utilizar. Una excepción es el tratamiento con corticosteroides; los datos disponibles indican un aumento de la mortalidad y de las tasas de infección secundaria en las infecciones gripales y un deterioro de la eliminación del virus del SARS y el virus de la enfermedad MERS, junto con complicaciones del tratamiento con corticosteroides en los supervivientes. En lo que respecta a la infección por el virus del SARS-2, los esteroides resultaron eficaces para el tratamiento de las lesiones o el shock pulmonar. En este contexto, se recomendará la suspensión del tratamiento con esteroides . En los pacientes graves y críticos, debería considerarse y evaluarse el riesgo de que se puedan producir más efectos secundarios y más interacciones entre los medicamentos para combatir el virus y los tratamientos inmunosupresores/inmunomoduladores. Es probable que sea aconsejable la suspensión de esos medicamentos.

¿Deberían los pacientes con EII dejar de tomar el tratamiento inmunosupresor/inmunodulador si viven en una zona afectada por COVID-19?

Las pruebas actuales no respaldan la suspensión del tratamiento en pacientes que viven en una zona afectada, ni se ha recomendado antes en situaciones similares como, por ejemplo, durante la infección por el virus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) o la pandemia del virus H1N1. Sin embargo, deberían aplicarse estrategias para reducir el riesgo durante las terapias intravenosas en los hospitales de día. Anuque esta decisión podría ser diferente en el caso de iniciar un tratamiento inmunosupresor/inmunomodulador. En este caso, siempre que sea posible mientras dura la epidemia de COVID-19, el tratamiento deberá posponerse en base a una evaluación individual del riesgo.

¿Deberían los pacientes con EII dejar de tomar el tratamiento inmunosupresor/inmunomodulador o tomar otras medidas si tuvieran un contacto cercano diagnosticado de COVID-19?

Los datos sobre los efectos de la suspensión del tratamiento son escasos y no parece razonable suspender la medicación.

En este supuesto los pacientes con EII deben serán supervisados como cualquier otra persona según los protocolos nacionales que se estén aplicando. El aislamiento social es un factor clave, así como también es algo crucial que se aplique un seguimiento cuidadoso y una evaluación médica rápida en caso de que se desarrollen síntomas. Se estima que el R0 para el COVID-19 (número de personas que puede infectar un paciente con COVID-19) es de 2,5; siendo comunes los contagios en grupo.

A diferencia del virus del SARS, la transmisión del SARS-CoV-2 puede ocurrir durante el período prodrómico (en la etapa más inicial), cuando los infectados están levemente enfermos y realizan sus actividades habituales, lo que contribuye a la propagación de la infección.